Las pescaderías son uno de los eslabones por los que pasa el pescado
desde que se captura en el mar hasta que llega al domicilio del consumidor. En
ellas se deben dar unas circunstancias muy específicas para que el producto
mantenga todas las garantías de inocuidad y, para ello, cuentan con unas
normativas higiénicas y una guía de buenas prácticas. Cada uno de estos
establecimientos es el responsable de Que los productos sean seguros. Pero,
¿cómo deben mantener el pescado?, ¿qué pautas de limpieza y desinfección
siguen? Aspectos como estos deben formar parte de un paquete de buenas
prácticas higiénicas basadas en el análisis de peligros y puntos de control crítico
(APPCC), un procedimiento que debe mantenerse al día.
El pescado puede contaminarse de tres formas
distintas: la inicial, que lleva adquirida el producto en el
momento de entrar en el establecimiento o que la transporta cualquier material
que entra en contacto con él, como el agua o los envases; la
contaminación añadida por las condiciones desfavorables del
entorno, como las superficies sucias, la pérdida de la cadena de frío o la
presencia de insectos; y la contaminación debida al el manipulador (mala
higiene de las manos, utensilios sucios o heridas infectadas). Todas ellas
deben evitarse en el establecimiento con la aplicación de pautas de manipulación
y conservación específicas. Como en el municipio de Ocaña se comercializa
pescado en diferentes puntos, decidimos investigar en la zona del mercado, ya
que es donde más cantidad de pescado se comercializa a diario, pues los
campesinos de otros lugares se dirigen
Las
enfermedades transmitidas por los alimentos son un problema que debe Ser
considerado en un ámbito de carácter social, tecnológico, económico, cultural y político, las Autoridades deben hacer cumplir las normas, y así evitar
la propagación de enfermedades que se producen por los alimentos contaminados, con
toda la información obtenida por fuentes directas del hospital HEMIRO QUINTERO
CAÑIZAES DE OCAÑA NORTE DE SANTANDER,
sabemos que la población ocañera padece de infecciones
gastrointestinales, todo esto lo asociamos a la falta de higiene en los
alimentos comercializados, en el municipio.
Los signos más comunes por
el consumo de alimentos contaminado, son vómitos y diarreas pero también pueden
Presentarse dolores abdominales, dolor de cabeza, fiebre, síntomas neurológicos,
Visión doble y otros. Además, ciertas pueden generar enfermedades crónicas a largo
plazo tales como daños renales, artritis, meningitis, aborto y, en casos
extremos, la muerte (Butzby et al,,
1996; Guía VETA, INPPAZ, 2001; Rocourt et al., 2001).
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