jueves, 4 de julio de 2013

CONTROL DE LA TEMPERATURA

Para garantizar la higiene y la conservación del pescado y del marisco, es imprescindible mantener la cadena de frío. Además de asegurar un producto inocuo, se garantizan las cualidades organolépticas, como el gusto y el color. Las bajas temperaturas también detienen el crecimiento de patógenos y retrasan los procesos de degradación. Los productos a granel deben mantenerse en todo momento con hielo, que sin llegar a congelar el producto, tiene una alta capacidad de refrigeración porque está en contacto directo con el pescado y lo mantiene húmedo. Por este motivo, es preferible no colocar ningún elemento decorativo entre el hielo y el alimento. Se debe repartir bien el hielo y disponer de una cantidad suficiente, de manera que se pueda añadir más a medida que se funde. Con ello, se evitará siempre que el agua de fusión esté en contacto con el pescado.

Se debe hacer hincapié en el mantenimiento de la cadena de frío en los alimentos que no pueden almacenarse a temperatura ambiente

Todos los productos frescos envasados deben mantenerse a una temperatura aproximada de 0ºC. Los moluscos bivalvos vivos deben conservarse a una temperatura que evite el crecimiento microbiano. Se recomienda protegerlos del frío directo de la cámara para mantenerlos a una temperatura entre 4ºC y 5ºC. El sol no debe entrar en contacto con los alimentos nunca. Los congelados, en cambio, deben conservarse a una temperatura inferior a -18ºC, envueltos de manera que no se resequen ni se quemen con el frío. La descongelación debe hacerse a la temperatura de conservación en la cámara frigorífica. Una vez descongelados, nunca se podrán volver a congelar.

as cámaras frigoríficas no deben estar muy cargadas para que el aire frío pueda circular. Será necesario hacer una buena previsión de las necesidades de cada establecimiento para evitar acumulaciones de género.

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